KorimbaDonate

Robots - ROMs - Stories

AuthorsStories

alberto moravia

a mí qué me importa el carnaval (es)
¡El carnaval! ¡A mí qué me importa el carnaval! ¡El carnaval a mi edad, en mi situación! Mientras pienso estas cosas en la oscuridad, tratando de dormirme y
acercarse al pueblo (es)
El coche se detuvo y ellos bajaron. La carretera, en aquel punto, pasaba ante una angosta garganta formada por la confluencia de dos montañas de mediana alt
agostino (es)
I En los primeros días del verano, Agostino y su madre salían todas las mañanas a navegar en un patín a remos. Las primeras veces, la madre había hecho que
al dios desconocido (es)
Durante aquel invierno me encontraba a menudo con Marta, una enfermera que conocí algunos meses antes en el hospital donde me había internado a causa de cie
amor verdadero (es)
Luego me arrodillé y, tomando el pie en el regazo, como hacen los zapateros, le quité los zapatos y los calcetines y le besé los pies. Había comenzado con o
bajito (es)
¡LO que significa ser bajitos! Todos se burlan de nosotros; los hombres altos, por el solo hecho de ser altos se creen más inteligentes que nosotros, y las
bromas de ferragosto (es)
Todo me salía mal aquel verano, y cuando llegó Ferragosto me encontré en Roma sin amigos, sin mujeres, sin parientes, solo. El comercio en el que trabajaba
bromas del calor (es)
AL llegar el verano, quizás porque aún soy joven y no me he adaptado aún al hecho de ser marido y padre de familia, me entran siempre ganas de escapar. En v
bu bu bu (es)
HACIA media noche llevé a casa a mis amos y luego, en vez de meter el coche en el garaje, me fui a mi casa, me quité el uniforme de chófer, me puse el traje
cara de bellaco (es)
NUNCA recibo paquetes, pero uno de estos días voy a enviarme uno yo mismo para darme el gusto de ir a Correos, a la oficina de paquetes postales, y retirarl
cara de salchichero (es)
AQUEL invierno todo me salía bien: hice un negocio de chatarra, y gané; luego un segundo negocio de ladrillos, y volví a ganar; luego un tercer negocio de m
cara de truhán (es)
Nunca recibo paquetes, pero uno de estos días voy a enviarme uno yo mismo para darme el gusto de ir a Correos, a la oficina de paquetes postales, y retirarl
caterina (es)
ME casé a los dieciocho años y habría podido prever cualquier cosa excepto el cambio que posteriormente se verificó en el carácter de Caterina. Entonces era
crimen en el club de tenis (es)
Hacia mediados de invierno, la junta directiva de uno de los más conocidos clubs de tenis de nuestra ciudad decidió dar un gran baile de gala: La junta, com
dejar a matilde (es)
Un amigo mío camionero ha escrito en el cristal del parabrisas: “Mujeres y motores, alegrías y dolores”. No digo yo que no tenga sus buenas razones para dec
derrochador (es)
MI mujer y yo estábamos de acuerdo en todo, a no ser en el capítulo dinero. Tenía un comercio de hornillos, estufas y accesorios eléctricos en un barrio no
echar a suertes (es)
LOS domingos solíamos citarnos Remo, Ettore, Luigi y yo extramuros, junto a la puerta San Paolo, ante el cine del barrio que da películas viejas; pero la ma
el amante desdichado (es)
Tras haberse peleado de manera definitiva con su amante, Sandro, no encontrándose a gusto en la ciudad donde hasta entonces habían vívido juntos, se marchó
el amante rechazado (es)
La calle se mostraba como una especie de túnel bajo una bóveda de diminuto y plumoso follaje verde y amarillo. Sostenían esta nube de hojas otoñales determi
el apetito (es)
SI una mañana pasan ustedes junto al Policlínico, en ese punto de las murallas donde aparecen, unas junto a otras, esas lápidas blancas agradeciendo favores
el bajito (es)
¡Lo que significa ser bajitos! Todos se burlan de nosotros; los hombres altos, por el solo hecho de ser altos se creen más inteligentes que nosotros, y las
el billete falso (es)
PASABA por la Plaza Risorgimento cuando oí que me llamaban: —Eh, macho…, ¿qué haces por aquí? Era Staiano, un amigo de los viejos tiempos, cuando vendíamos
el camionero (es)
SOY flaco, nervioso, con brazos delgados, piernas largas y el vientre tan plano que los pantalones se me escurren; en suma, soy justamente lo contrario de l
el cinturón (es)
Me despierto con la sensación de haber sido ofendida, injuriada, ultrajada en algún momento del día de ayer. Estoy desnuda, envuelta estrechamente en las co
el crimen perfecto (es)
ERA más fuerte que yo: cada vez que conocía a una muchacha se la presentaba a Rigamonti, y él, con regularidad, me la birlaba. Quizás lo hacía para demostra
el desquite de tarzán (es)
AQUEL verano, a falta de otro trabajo más serio y digno de mí, acepté ir en bicicleta, con otros cinco en hilera, para hacer la publicidad de las películas
el diablo no puede salvar al mundo (es)
Soy un diablo, muy viejo, sin duda, pero no soy un diablo bueno y mucho menos un pobre diablo. Si se piensa que en los últimos cien años me dediqué sobre to
el diablo va y viene (es)
Esconderse es relativamente fácil; el problema estriba en cómo ocupar el tiempo mientras se está escondido. En este tabuco o cuarto único, como se lo quiera
el doble (es)
DESPUÉS de llevar un año haciendo el amor, Ágata y yo, advertí que, poco a poco, ella se enfriaba y espaciaba las citas. Fue exactamente igual que un fuego
el equívoco (es)
Un tal Urati, mecánico, tras haber servido como camarero durante unos diez días en un chalet, se había quedado con la idea fija de introducirse a hurtadilla
el guardián (es)
ME gusta estar solo porque la gente me toma el pelo por culpa de mis gafas y de mi voz de mujer, que además, cuando estoy turbado, empieza a tartajear. Así,
el inconsciente (es)
CUANDO se actúa, es señal de que antes se ha pensado; la acción es como el verde de algunas plantas, que apenas despuntan sobre la tierra, pero prueben a ti
el intermediario (es)
AL subir la escalinata del palacio, Antonio, el mayordomo, me advirtió: —No te hagas la ilusión de que vas a ganar mucho con la princesa, porque es avara co
el monstruo redondo (es)
Leí a Platón hace ya veinte años, cuando era estudiante de medicina y estaba a punto de terminar la carrera. De esa lectura recuerdo especialmente la fábula
el negro y el viejo del hocino (es)
Cuando entraron en el pinar se quedaron atónitos un instante: bajo la alta cúpula arbórea, igual que bajo las arcadas y las bóvedas de un vasto edificio col
el nene (es)
Un día en que mi mujer andaba de mal humor, le dijo la verdad a aquella buena señora que nos traía la ayuda de la Sociedad Asistencial de Roma y que no deja
el oficial inglés (es)
Se detuvo ante una tienda para ver si el coche la seguía a ella o simplemente había aminorado la marcha por otro motivo. Era un pequeño automóvil militar, c
el paseo del mirón (es)
¡Crac y crac! La llave gira en la cerradura con la violencia con que gira una llave cuando quiere significar repugnancia y rechazo. Y en efecto, inmediatame
el payaso (es)
DURANTE aquel invierno, aunque no fuera más que para no dejar de probar ningún oficio, empecé a recorrer los restaurantes tocando la guitarra para un compañ
el pensador (es)
EN el restaurante típico romano —⁠mejor, trasteverino⁠— «Marforio» todo fue bien al principio. Tenía la cabeza vacía y sonora como esas conchas que se encue
el perro chino (es)
AQUEL invierno, no sabiendo ya a qué santo encomendarme, decidí dedicarme a la captura de perros. Pero no por cuenta del Ayuntamiento, que, además, luego ma
el pic-nic (es)
Navidad, Año Nuevo, Reyes… Cuando, hacia el quince de diciembre, empiezo a oír hablar de las fiestas, me echo a temblar, como si oyera hablar de deudas que
el pícnic (es)
NAVIDAD, Año Nuevo, Reyes… Cuando, hacia el quince de diciembre, empiezo a oír hablar de las fiestas, me echo a temblar, como si oyera hablar de deudas que
el propietario del departamento (es)
Han terminado los preparativos. Transformé en cama el diván de la sala; allí dormiré yo. Él (o ella) dormirá en mi cama. Compré algunas conservas, varios ki
el regreso del veraneo (es)
Todos los hombres, y la mayoría sin saberlo, prestan a las horas, a los días, a las estaciones y a los años el mudable color de sus propios sentimientos. Pa
el rorro (es)
Aaquella buena señora que venía a traernos la ayuda del Soccorso di Roma y que nos preguntaba, también ella, por qué echábamos al mundo tantos hijos, mi muj
el supercuerpo (es)
Pudiera decirse que mi marido, desde hace algún tiempo, divide mi persona en dos partes muy distintas; una de ellas, irritante, superflua, negativa; la otra
el terror de roma (es)
TENÍA tantas ganas de un par de zapatos nuevos que a menudo soñaba con ellos, durante aquel verano, en el sótano del inmueble cuyo portero me alquilaba un c
el tesoro (es)
Ala hostería de la Porta San Pancrazio, donde yo trabajaba como mozo, solía ir por aquella época un hortelano a quien todos llamaban Marinese, ya sea porque
engendros (es)
NUNCA sabemos muy bien quiénes somos, ni quiénes son los que están por encima de nosotros y los que están por debajo. Por mi parte, yo exageraba en el senti
esa maldita pistola (es)
¿Qué hacer? Después de dos o tres horas de furioso insomnio, me levanto de la cama en la oscuridad, busco a tientas la mesa de noche, tomo la pistola, abro
fanático (es)
UNA mañana de julio dormitaba en la Plaza Melozzo da Forlì, a la sombra de los eucaliptos, cerca de la fuente seca, cuando llegaron dos hombres y una mujer
final de una relación (es)
Una tarde de noviembre, Lorenzo, joven rico y ocioso, corría en automóvil hacia su casa, donde sabía que su querida lo estaba esperando hacía ya más de medi
hay una bomba n también para las hormigas (es)
A las siete de la mañana, en el mar, después de abrir la ventana, le gusta tirarse totalmente desnudo en la cama, tomar el primer libro, o revista o diario
la amistad (es)
MARIAROSA es un nombre doble, y la mujer que llevaba este nombre era doble también, tanto en lo físico como en lo moral. Tenía una carota blanca y roja, anc
la aventura (es)
Un joyero, de nombre Dragotis, recibió una proposición bastante ventajosa de un tal Ataman, intermediario. Se trataba de dirigirse a una ciudad cercana para
la caída (es)
La enfermedad había durado cerca de un par de meses; en cuanto Tancredi estuvo en disposición de andar, sus padres decidieron mandarlo al mar. Encontraron u
la casa es sagrada (es)
Hacia el comienzo del verano, Giacomo se encontró de pronto completamente solo. Creía que tenía muchos amigos, que conocía a muchas mujeres; pero unas pocas
la ciociara (es)
AL profesor, cuando insistía, se lo había dicho y repetido: —Mire, profesor…, son muchachas muy sencillas… del campo… Tenga cuidado con lo que hace… Mejor q
la competencia (es)
DICEN que la competencia es el alma del comercio. Por lo menos, cuando era niño, así me lo aseguraba mi abuelo, el cual, pobrecillo, por culpa de la compete
la cortesana cansada (es)
Lentamente, cerrando la puerta con un empujón del dorso y mirando a la amante, el joven entró a la estancia. En la calle, su fantasía se había encarnizado e
la cosa (es)
Queridísima Nora: ¿Sabes a quién encontré últimamente? A Diana. ¿La recuerdas? Diana, la que estaba con nosotras en el colegio de hermanas francesas. Diana,
la enfermera (es)
MI vivero está en la Ciudad Jardín, y cada mañana, cuando paso en autobús por la via Nomentana, no puedo dejar de mirar la verja de cierto chalet, poco desp
la excursión (es)
¿EXCURSIONES por lo alrededores de Roma? Cruz y raya. Para decirles lo que son las excursiones por los alrededores de Roma quiero contarles la última que hi
la mancha de vino (es)
TENÍA que terminar así, con mi cuñado Raimondo; lo siento por mi hermana, pero la culpa no fue mía. El primer día de calor, por la mañana, tras haber hecho
la mexicana (es)
El día era cálido y lluvioso y tan pronto como estuvo fuera de casa Sergio advirtió su error. Se había puesto un pesado traje invernal, cuando habría debido
la mujer de la capa negra (es)
En la mesa todo está exactamente como cuatro años atrás, cuando se casaron: el juego de porcelana inglesa blanco y azul, las copas de cristal de Bohemia, lo
la mujer de la casa del aduanero (es)
Soy un hombre de orden, no solo psicológica, sino también profesionalmente: presto servicio, en carácter de aduanero, en el aeropuerto. Como a todo hombre d
la nariz (es)
EN la Plaza de la Libertà fuimos a sentarnos en un banco y Silvano me mostró el periódico. Estaba el anuncio de la muerte de aquel personaje, a dos columnas
la palabra «mamá» (es)
LOS azares de la vida son muchos y una tarde que me encontraba en la trattoria con Stefanini, así, entre una charla y otra, le pregunté si sería capaz de es
la prueba cinematográfica (es)
SERAFINO y yo somos amigos, aunque el trabajo nos haya llevado lejos uno de otro; él es chófer de un industrial y yo, operador y fotógrafo. También en el fí
la ruina de la humanidad (es)
Amediados de febrero cesó la tramontana, que tanto me había hecho sufrir durante el invierno, el cielo se llenó de nubes y empezó a soplar un viento húmedo
la señal de la operación (es)
Marco se sentó en el lecho y miró en la penumbra la espalda de la mujer, que aún dormía. Una espalda demasiado blanca, de una blancura mantecosa y pulida, c
la soledad (es)
Aunque muy distintos uno del otro, Perrone y Mostallino eran inseparables, si bien en realidad no los unía la amistad, sino, como a menudo ocurre, la casual
la vida campestre (es)
DESPUÉS de aquel asumo de la sorpresa en la timba, el aire de Roma no me resultaba muy saludable, y los amigos me aconsejaron que me alejara durante algún t
la vida en el campo (es)
Después de aquel asunto de la sorpresa en la timba, el aire de Roma no me resultaba muy saludable, y los amigos me aconsejaron que me alejara durante algún
ladrones en la iglesia (es)
¿QUÉ hace el lobo cuando la loba y los lobeznos tienen hambre y están con la panza vacía, lamentándose y peleándose entre sí? ¿Qué hace el lobo? Yo digo que
las gafas (es)
Ala modista Nespola la llamaban Nespola, que quiere decir níspero, porque era una enana con la cara amarilla y negra, precisamente como los nísperos cuando
las joyas (es)
CUANDO una mujer entra en un grupo de amigos, puede decirse, sin lugar a dudas, que el grupo está a punto de disolverse y que cada uno se irá por su lado. A
las manos alrededor del cuello (es)
La mujer dice: —Apriétame el cuello con las dos manos. ¿No es raro? ¿Un hombre alto y atlético como tú, con manos tan chicas? Apriétame en forma tal que los
lluvia de mayo (es)
UN día de estos volveré a Monte Mario, a la Hostería de los Cazadores; pero iré con mis amigos, los de los domingos, que tocan el acordeón y, a falta de muc
los amigos sin dinero (es)
SE dicen muchas cosas sobre la amistad, pero, en resumidas cuentas, ¿qué quiere decir ser amigo? ¿Bastará, como hice yo durante cinco años seguidos, con ver
luna de miel, sol de hiel (es)
Habían elegido Anacapri para la luna de miel porque Giacomo había estado allí unos meses antes y deseaba regresar con su mujer. Giacomo había estado en prim
malinverno (es)
Nunca he podido soportar el ruido del agua corriendo en la oscuridad mientras a su alrededor murmura la lluvia. Fuentes estrepitosas en la noche, dentro del
mario (es)
OCURRIÓ así. Por la mañana temprano me levanté; Filomena aún dormía. Cogí la bolsa de mis herramientas, salí sigilosamente de casa y me fui a Monte Parioli,
no ahondes (es)
AGNESE podía haberme avisado, en vez de irse así, sin decirme siquiera «revienta». No pretendo ser perfecto, y si ella me hubiera dicho que algo le faltaba,
no digo que no (es)
PARA que comprendan el carácter de Adele quiero contarles sólo lo que ocurrió la primera noche después de la boda; porque, como suele decirse, por la mañana
pataconero (es)
ERA viernes 17, pero no hice mucho caso. Tan pronto como me vestí, cogí las cincuenta mil liras que le debía a Ottavio, todas en billetes de cinco, las metí
pelmazo (es)
AHORA, cuando me encuentra en la calle, Peppino pasa de largo sin saludarme, pero hubo un tiempo en el que éramos amigos. Él comenzaba entonces a ganar bast
perdiendo pie (es)
Comencé a perder pie en seguida, tan pronto como nací, por culpa de mi rostro, que carece completamente de barbilla. No es una parte importante del rostro l
pierdepié (es)
COMENCÉ a perder pie en seguida, tan pronto como nací, por culpa de mi rostro, que carece completamente de barbilla. No es una parte importante del rostro l
pina (es)
QUISIERA saber por qué, cuando una mujer nos gusta, acaban por gustarnos incluso las cosas suyas que no nos gustan. Quisiera saber por qué, aunque hace tiem
prepotente a la fuerza (es)
HABÍA dado la cuchillada sin querer, casi por equivocación; Gino la evitó, y yo, lleno de miedo, me escapé a mi casa, donde luego vinieron a arrestarme. Per
regreso al mar (es)
La campiña era baja, con grandes prados sobre los que las margaritas difundían ampliamente su suave blancura. En el horizonte, el pinar interceptaba los pra
rómulo y remo (es)
LA urgencia del hambre no puede compararse con la de otras necesidades. Prueben a decir en voz alta: «Necesito un par de zapatos…, necesito un peine…, neces
siempre escucho en sueños pisadas en la escalera (es)
Tengo por costumbre, como tantos, dormir después del almuerzo. Puesto que como y bebo mucho, me duermo fácilmente; duermo en mi estudio, una magnífica bohar
sus días (es)
DICEN que a los romanos el siroco no les hace efecto: han nacido con él. Pero yo soy romano, nacido y bautizado en la Plaza Campitelli, y el siroco me saca
tabú (es)
ALESSANDRO me había hecho una escena asquerosa en el restaurante; dos semanas después, corriendo en motocicleta por la via Cassia, chocó con un camión y se
también mi hija se llama giulia (es)
Estoy solo aquí, el día 15 de agosto, tradicional feriado en que muchos inician las vacaciones, y estoy solo por una de esas casualidades que suelen llamars
te toca a ti (es)
CUANDO era niño jugaba con otros de mi edad al juego de «te toca a ti», con esa retahíla que comienza: «Ciento cincuenta, la gallina canta», y acaba: «te to
toda mi vida he tartamudeado (es)
Salgo de casa mirando a derecha e izquierda, para ver si “él” está. Vivo en una de esas calles cerradas, es decir, sin salida a otra calle, y a la cual dan
trueno revelador (es)
Llevaba cinco días huyendo en zigzag para borrar mi rastro, de París a Ámsterdam, de Ámsterdam a Londres, de Londres a Hamburgo, de Hamburgo a Marsella, de
un canasto junto al tíber (es)
Hace años, aguas arriba respecto de mi edificio, la calle que corre junto al Tíber, corroída por el río, se desplomó. Entonces pusieron tabiques bajos, cerr
un día negro (es)
Yluego dicen. Hay quienes no creen en la iettatura, pero yo tengo pruebas. ¿Qué día era anteayer? Martes, 17. ¿Qué me ocurrió por la mañana, antes de salir?
un hombre infortunado (es)
EL infortunio me persigue, y seguramente el día de mi nacimiento había en el cielo alguna mala estrella o cometa u otro astro maligno. Recuerdo que conocí,
un horrible bloqueo de la memoria (es)
¿Ha sucedido o no ha sucedido? En mi cabeza se ha formado un vacío ambiguo, que podría deberse igualmente al trauma de lo que ha ocurrido o al cambio que si
una estupenda velada (es)
¿CUÁNTOS éramos? Éramos seis: dos mujeres, Adele, la mujer de Amilcare, y Gemma, su sobrina de Terni, de excursión en Roma; y cuatro hombres, Amilcare, Remo
una magnífica cena (es)
¿Cuántos éramos? Éramos seis: dos mujeres, Adele, la mujer de Amilcare, y Gemma, su sobrina de Terni, de excursión en Roma; y cuatro hombres, Amilcare, Remo
viejo estúpido (es)
CUANDO se tiene la costumbre de cortejar a las mujeres es difícil advertir que el tiempo ha pasado y que las mujeres te miran como a un padre o, lo que es p
¡hasta la vista! (es)
PORTOLONGONE es un castillo antiguo, en la cima de una roca colgada sobre el mar. El día en que salí soplaba el lebeche, un viento fuerte que cortaba el ali
¡tómate un caldo! (es)
EL de tapicero es un oficio difícil. No hablo del ojo que es preciso tener para clavar y extender sin arrugas ni defectos las telas en los muebles; ni de la