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Robots - ROMs - Stories

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evelio rosero

24 viejos (es)
Estamos viejos, y dispuestos a olvidarlo. Cada día uno de nosotros se sonríe en la terraza como un cuervo, aletea tambaleante y busca el sol, su decrepitud
ahora está en el tejado (es)
Conocí a Rubén Frío en el colegio, y dos cosas me impresionaron antes de olvidarlo por primera vez: su apellido, sus ojos, idénticos a él: fríos. Era el may
como nunca en la vida (es)
1 Parecía volar encima de ella, igual que un ave de presa, atiabándola en los más recónditos lugares, erizándola. 2 Fenita Sarmiento había llegado no hacía
con los zapatos desamarrados (es)
Mi hermano sabe lo que hace; eso fue lo que pensé cuando nos dijo que solo quería ver aviones. Lo dijo como pidiendo un favor, y nosotros entendimos. —Listo
el invitado inventado (es)
Despojado, descornado, igual que el corazón de la res, en el sillón más lejano, el invitado que nadie invitó. «¿Es usted un invitado?» «No. Soy inventado».
el perro no tiene la culpa (es)
Siempre que vamos donde Efrén, hay un problema con su perro: Efrén se queja del perro, el perro se queja de Efrén —es una máquina de ladrar—, nosotros damos
ella y los perros (es)
Los perros con ella quieren comunicarse: olfatean que hay algo idéntico: la sinceridad de los ojos. Todas las noches ella va tras de los perros, aunque no l
fin del mundo (es)
Soy el personaje de uno de los sueños de Blanca. Ella me sueña los primeros viernes de cada mes, en medio de noches tibias y temblorosas, como si esa increí
fuga (es)
Nos embarcamos un día de junio, cuando aún no amanecía, y de inmediato nos hicieron descender a las entrañas de la nave. En la azulada oscuridad el capitán
juancho se llama la marioneta (es)
Un día cumple años y le regalan una marioneta. La encuentra por sorpresa, recostada estratégicamente sobre uno de los almohadones del lecho en actitud que s
juega el amor (es)
Había otra vez otra mujer cuya vida era jugar al ajedrez. Nadie sabía quién le enseñó, pero jugaba como un sabio, inquebrantable, sin fisuras de impaciencia
la aparición (es)
Las moscas llegaron un día. Bastaron para que mamá nos dijera que alguien se iba a morir. Papá espantaba las moscas; pretendía inútilmente que salieran por
la balsa (es)
Toño Huertas, de siete años, nos dijo que no nos ahogaríamos, que la balsa resistiría en el camino de agua. La isla que descubrimos resultó demasiado pequeñ
la casa (es)
La casa se la prestaban por un año, con una condición: que regara las flores. La casa, la cosa, empezó así: salió temprano a la tienda, comprar jabón y una
la duda (es)
Comenzó a dudar desde niño, cuando le pareció que su abuelo mentía. En aquella ocasión sus padres habían decidido disfrazarlo de conejo para exhibirlo en la
la mujer que se comió a su lora (es)
Tenía una lora, que repetía su nombre, y un mismo sueño, cada noche de luna llena: ella era un espantapájaros, un maniquí en un campo de trigo; se veía espa
la peluquera de niños (es)
La peluquera de niños es una vieja inmensa, de manos enrojecidas por el agua, que huele a cebolla y perejil. Usa un grasiento delantal azul que parece a pun
la vaca muerta (es)
… Porque todas las noches de Puerto Inírida estaban marcadas por los lamentos, había tantos lamentos como árboles en Puerto Inírida, a cada instante reventa
las esquinas más largas (es)
El magistrado Benito Peña abandonó la corte a las doce del día; se dirigía al parqueadero; conduciría su auto y recogería a su esposa para almorzar con Clem
las horas inmóviles (es)
Desde que está sentado en esa silla el mundo es otro. Aurora es otra, también. Solo él está detenido y permanece idéntico. Piensa eso mientras Aurora empuja
los tenderos (es)
El hombre tenía cara de niño. Grande como un caballo, pero cara de niño; debía ser un hombre-niño, o un niño recién crecido de la noche a la mañana. Llegó p
lucía o las palomas desaparecidas (es)
Una mañana despertamos y vimos que las palomas habían desaparecido. Cuentan los últimos que las vieron que las palomas volaban desesperadas, trazando con gr
muerte y meditaciones de un hombre lobo que se enamoró de su víctima (es)
Respondo con un gruñido, como se debe. Detrás de la puerta me gritan. La celda entera es de plomo y no logro escuchar, extendido como fiera en este catre. A
nadie se hace cargo del cadáver (es)
Su hermano había muerto y fue a su casa, en Cumbal, porque llamaron a decirle que nadie se hacía cargo del cadáver. Que el cadáver de su hermano estaba en s
novias de noche (es)
Las cosas que tienen que sucedemos. Ahora, por ejemplo, llegan varios hombres al almacén, uniformados con overoles grises, y nos eligen de un grupo de por l
palomas celestiales (es)
—¿Qué hacer?, pues irnos, Nuncio, los tres, y rapidito, ¿matarlas?, ¿y para que?, yo no mato ni una, lo juro, antes salgo corriendo, allá tú si eso es lo qu
parís llena de ruidos (es)
En la noche sonaban nuestros ruidos. Ella era un ruido. Yo era otro ruido. A veces se escuchaban nuestras voces, detrás de los ruidos. «Son las cuatro de la
periplo por roma (es)
Invitas a una desconocida a tomar café en tu habitación. Y en la tarde, que se oscurece igual que mortaja, haces un amor iracundo, mientras ella come pan co
puerto de tumaco, 1938 (es)
Encontramos una botella con un mensaje dentro, pero no lo pudimos leer —porque no entendimos. Llevamos el mensaje al párroco y el párroco nos dijo que las p
se vende cama (es)
Entró a preguntar por curiosidad el precio de la cama. No, no fue curiosidad, fue cansancio, el sueño eterno que lo perseguía a la hora del almuerzo, cuando
secretos de mundo (es)
Era una voz de muchacha, y sonó como un hilo: —Hola. —Buenas noches —la animó Julieta Koch—, Secretos de mundo saluda, ¿qué deseas? —La voz de la Koch vibra
señal (es)
Ha buscado desde hace tanto la señal en los cielos, pero todo parece indicar que lo olvidaron. De mes en mes llega la avioneta; es el único medio de transpo
señora pájara (es)
Tía Violeta se pasa las horas sentada frente al televisor; el aparato está encendido, pero mudo, en ningún canal; es una lluvia azul: rayas y manchas de luz
un beso frío (es)
1 Roberto Grillo. Treinta años. Nariz: recta. Señales: ninguna. 2 Se detuvo en una esquina de la calle 19, y buscó los cigarrillos. Encontró el paquete, vac
un dinosaurio (es)
Se ve venir a Saurio, un alemán senil, bamboleando su vejez contra el viento. Tiene deseos de hablar, tiene secretos. Para las damas del barrio la charla de
una artista (es)
Se alejó de un salto sobre sus piernas menudas, pero la detuvieron. Sus tacones repiqueteaban como clavos. Decía que era un artista, la boca muy abierta: te
una fábula: homo eroticus (es)
Desde que tuvo noción de lo que era el sexo, Homo empezó a sufrir. Homo era horrible: casi un enano, jorobado, unas cejas espesas y rojizas por encima de un
violeta flor (es)
¿O prefieren que no hablemos de Violeta? Lo único que pudo mirar fue el cielo, extendida sobre la hierba húmeda. Descomunales, borrachos, nos arrojamos enci