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jerome david salinger

el hombre que ríe (es)
En 1928, a los nueve años, yo formaba parte, con todo el espíritu de cuerpo posible, de una organización conocida como el Club de los Comanches. Todos los d
el periodo azul de daumier-smith (es)
Si tuviera algún sentido —no lo tiene ni por asomo—, creo que me sentiría inclinado a dedicar este cuento, si es que algo vale, especialmente si tiene algun
el tío wiggily en connecticut (es)
Eran casi las tres cuando Mary Jane encontró por fin la casa de Eloise. Le contó a Eloise, quien había salido a la puerta a recibirla, que todo había result
en el bote (es)
Era un poco más de las cuatro de la tarde de un veranito de San Juan. Unas quince o veinte veces, desde el mediodía, Sandra, la criada, se había apartado de
justo antes de la guerra con los esquimales (es)
Durante cinco sábados seguidos, por las mañanas, Ginnie Maddox había jugado al tenis en las pistas del East Side con Selena Graff, compañera suya en la clas
las dos partes implicadas (es)
En realidad no hay mucho que contar. Quiero decir que no fue grave ni nada, pero fue así como raro, en todo caso. Quiero decir porque por un momento pareció
linda boquita y verdes mis ojos (es)
Cuando sonó el teléfono el hombre de pelo entrecano le preguntó a la chica, con cierta deferencia, si por alguna razón prefería que no atendiera. La chica l
para esmé, con amor y sordidez (es)
Hace poco recibí por vía aérea una invitación para asistir a una boda que se celebrará en Inglaterra el dieciocho de abril. Me hubiera gustado mucho asistir
teddy (es)
—El día exquisito te lo voy a dar a ti, amiguito, si no te bajas enseguida de esa valija. Y no estoy bromeando —dijo el señor McArdle. Hablaba desde la cama
un día perfecto para el pez plátano (es)
En el hotel había noventa y siete agentes de publicidad neoyorquinos. Como monopolizaban las líneas telefónicas de larga distancia, la chica del 507 tuvo qu