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jesús díaz

con la punta de una piedra (es)
De seguro nunca pensaste, Mauro, que un chorrito de agua pudiera costarle la vida a un hombre. Total tres dedos, tres dedos de agua. Y estaba hasta caliente
diosito (es)
I A las cinco de la mañana la claridad es sólo un grito. Un grito que deshace la modorra, quita las hamacas, se lava los ojos y forma. Después, lentamente,
el capitán (es)
Al fin pude liberar una noche y venir. Me costó un trabajo de madre porque la pincha es muy recia. Pero tenía que hacerlo, era un compromiso. No tuve tiempo
el cojo (es)
Ahorita llega. De veinte mil formas tiene que pasar por aquí a coger su máquina. Me quedan pocos. Nada más que el profesorcito este de esta noche y otro chi
el polvo a la mitad (es)
Una película de polvo lo había cubierto todo, desde el auto hasta nuestro pelo. Habíamos cerrado los cristales, pero el polvo cubría los asientos. No habláb
erasmo (es)
El grupo se detuvo. Los hombres, polvudos, cayeron más que se sentaron. Quedaron un rato en las más disímiles posiciones. Luego se fueron acomodando lentame
la negativa (es)
Era por el claro de la quijada, allí donde no le nacía barba, por donde pasaba una y otra vez la yema del dedo. Miraba al que tenía sentado frente a sí y no
¡no hay dios que resista esto! (es)
I Al cañaveral le nacen desde dentro unas venas de tierra roja. Por ellas marchan nutridos grupos que en los cruces se deshacen. Entonces, escuetas filas to