salarrué
el cuento del cuento que contaron (es)
Puesiesque Mulín, Cofia, Chepete y la Culachita se sentaron y dijeron: “Contemos cuentos debajo desta carreta”. “Sí”, dijeron “contemos”. Y entonces Chepete
el río (es)
Un río que caía al mar entre promontorios gigantescos les decía a estos: -He vertido mis aguas en esta gran cuenca durante muchas centurias y aún no he logr
la botija (es)
José Pashaca era un cuerpo tirado en un cuero; el cuero era un cuero tirado en un rancho; el rancho era un rancho tirado en una ladera. Petrona Pulunto era
la flor del amor (es)
La mariposa loca revoloteó junto a la rosa, con tan poco tino que se clavó en la espina y allí quedó muerta, con sus alas azulverdeoro, bellamente fláccidas
la justicia (es)
-Hijo mío -decía el Rey Padre-, no debes preferir nunca la justicia humana a la divina justicia. -Entonces, oh padre -respondió el Príncipe-, quiero comer e
las campanas (es)
Pasaban tristes en la torre vieja, pero un día una banda de golondrinas invadió la torre para hacer de ella su retiro de verano; entonces se alegraron tanto
los dioses (es)
El rostro de los dioses se asomaba al abismo y allí los hombres mínimos se destrozaban los unos a los otros llenos de pasión. Los dioses de faz serena sonri
semos malos (es)
Loyo Cuestas y su «cipote» hicieron un «arresto», y se «jueron» para Honduras con el fonógrafo. El viejo cargaba la caja en la bandolera; el muchacho, la bo