gianni rodari
a enredar los cuentos (es)
-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla. -¡No, Roja! -¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…”
a jugar con el bastón (es)
Un día el pequeño Claudio jugaba en el zaguán, y por la calle pasó un hermoso anciano con lentes de oro, que caminaba encorvado, apoyándose en un bastón, y
alarma en el nacimiento (es)
Una vez, cuando faltaba poco para Navidad, un niño hizo su Nacimiento. Preparó las montañas de cartón piedra, el cielo de papel de seda, el laguito de crist
aquellos pobres fantasmas (es)
En el planeta Bort vivían muchos fantasmas. ¿Vivían? Digamos que iban tirando, que salían adelante. Habitaban, como hacen los fantasmas en todas partes, en
aventura con el televisor (es)
Una noche el doctor Verucci volvía a casa del trabajo. Este doctor Verucci era un empleado, a lo mejor de correos. Pero también podía ser un dentista. Podem
brif, bruf, braf (es)
En un tranquilo patio, dos niños estaban jugando a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie más los entendiera. -Brif, braf
cien liras en el bolsillo (es)
Había una vez tres hermanos. Eran pobres y no sabían cómo hacer para salir adelante. Una noche, cuando se iban a la cama sin cenar, dijo el mayor: —Hermanos
cuando en milán llovieron sombreros (es)
Una mañana, en Milán, el contable Bianchini iba al banco enviado por su empresa. Era un día precioso, no había ni siquiera un hilillo de niebla, hasta se ve
domingo por la mañana (es)
El señor César era muy rutinario. Todos los domingos por la mañana se levantaba tarde, daba vueltas por casa en pijama y a las once se afeitaba, dejando abi
el anillo del pastor (es)
Había una vez un pastor que apacentaba su rebaño en los campos que rodean a Roma. Por la noche, retiraba las ovejas al redil, comía un poco de pan y queso,
el burro volador (es)
Sobre la orilla del río, en una casita de madera, vivía una familia muy pobre. Eran tan pobres que la comida nunca alcanzaba para todos, y por lo menos uno
el cocodrilo sabio (es)
Un cocodrilo se presenta en la sede de la Radio-Televisión, calle Mazzini, 14, Roma, y pide ser recibido por el director del programa Doble o nada. El porte
el doctor terríbilis (es)
El doctor Terríbilis y su ayudante, Famulus, trabajaban secretamente desde hacía tiempo en un invento espantoso. Terríbilis, como seguramente su mismo nombr
el flautista y los automóviles (es)
Había una vez un flautista mágico. Es una vieja historia, todos la conocen. Habla de una ciudad invadida por los ratones y de un jovenzuelo que, con su flau
el gato viajero (es)
Una vez subió un gato al tren que va de Roma a Bolonia. Gatos en el tren siempre se han visto, generalmente dentro de un cestito, o en una caja con algún ag
el joven cangrejo (es)
Un joven cangrejo pensó: “¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se m
el país con el “des” delante (es)
Juanito Pierdedía era un gran viajero. Viaja que te viaja, llegó al país con el “des” delante. -¿Pero qué clase de país es este? -preguntó a un ciudadano qu
el perro que no sabía ladrar (es)
Había una vez un perro que no sabía ladrar. No ladraba, no maullaba, no mugía, no relinchaba, no sabía decir nada. Era un perrillo muy solitario, porque hab
el sol y la nube (es)
El sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso sobre su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones, a pesar de la rabia de una nube de humo
el tamborilero mágico (es)
Érase una vez un tamborilero que volvía de la guerra. Era pobre, sólo tenía el tambor, pero a pesar de ello estaba contento porque volvía a casa después de
en la playa de ostia (es)
A pocos kilómetros de Roma está la playa de Ostia, adonde los romanos acuden a miles en verano; en la playa no queda espacio ni siquiera para hacer un aguje
historia de un “por qué” (es)
Había una vez un Por qué que estaba en la página 819 de un diccionario. Se cansó de estar siempre en el mismo sitio y, aprovechando una distracción del bibl
historia universal (es)
Al principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla más habitable. No había puentes para atravesar los ríos. No había caminos para
juan el distraído (es)
-Mamá, voy a dar un paseo. -Bueno, Juan, pero ve con cuidado cuando cruces la calle. -Está bien, mamá. Adiós, mamá. -Eres tan distraído… -Sí, mamá. Adiós, m
la aventura de rinaldo (es)
Rinaldo se cayó un día de la bicicleta y volvió a casa con un enorme chichón en la frente. La tía con la que vivía (sus padres habían emigrado a Alemania en
la casa en el desierto (es)
Había una vez un señor muy rico. Más rico que el más rico de los millonarios americanos. Incluso más rico que el Tío Rico. Superriquísimo. Tenía depósitos e
la enfermedad de tino (es)
Érase una vez un contable. Se llamaba el contable Bianchi y trabajaba en un banco. Estaba casado con la señora Rosa y tenían un niño de pocos meses. Un prec
la gran zanahoria (es)
Esta es la historia de la zanahoria más grande del mundo. Ya se ha contado de muy distintas maneras, pero para mí las cosas sucedieron así. Una vez un horte
la vuelta a la ciudad (es)
Paolo era un chico muy activo. No podía estar sin hacer algo interesante o útil. Nunca se aburría porque la fantasía estaba siempre dispuesta a sugerirle un
las monas viajeras (es)
Un día las monas decidieron hacer un viaje de aprendizaje. Camina que camina, se pararon y una preguntó: -¿Qué es lo que se ve? -La jaula de un león, el est
los hombres de mantequilla (es)
Juanito Pierdedía, gran viajero y famoso explorador, llegó una vez al país de los hombres de mantequilla. Si les daba el sol se derretían, por lo que tenían
mago giró (es)
Había una vez un pobre mago que se llamaba Giró. Parece un contrasentido: en los cuentos no encajan juntas la palabra mago y la palabra pobre. Pero aquel ma
no son invenciones de poetas (es)
Hace milenios, en el planeta acuático Sirénide hubo una guerra. El pueblo vencido, obligado a emigrar, halló refugio en La Tierra, más exactamente en las ag
pinocho el astuto (es)
Había una vez Pinocho. Pero no el del libro de Pinocho, otro. También era de madera, pero no era lo mismo. No lo había hecho Gepeto, se hizo él solo. Tambié
taxi para las estrellas (es)
Una noche el taxista Compagnoni Peppino, de Milán, terminado su turno de servicio, iba conduciendo despacito para llevar el coche al garaje, abajo, por la z
uno y siete (es)
He conocido un niño que tenía siete años. Vivía en Roma, se llamaba Paolo y su padre era un tranviario. Pero vivía también en París, se llamaba Jean y su pa
vamos a inventar los números (es)
-¿Por qué no inventamos los números? -Bueno, empiezo yo. Casi uno, casi dos, casi tres, casi cuatro, casi cinco, casi seis. -Es demasiado poco. Escucha esto
voces nocturnas (es)
Si os acordáis de la antigua fábula de la princesa que no conseguía dormir porque había un guisante debajo del último colchón de la montaña de colchones sob