james graham ballard
ciudad de concentración (es)
Conversaciones al mediodía en la calle Millión: —Lo siento, estos son los Millones del Oeste. Usted busca el 9775335 Este. —¿Un dólar cinco el pie cúbico? ¡
despierta el mar (es)
A la noche, Masón oyó otra vez el ruido del mar que se acercaba, el trueno sordo de las olas que rompían en las calles vecinas. El ruido lo había despertado
el astronauta muerto (es)
Cabo Kennedy y sus enormes instalaciones erigidas sobre las dunas ya no eran ahora más que un mausoleo. La arena había sepultado el Banana River y todos sus
el espacio enorme (es)
Tomé la decisión esta mañana, poco después de las ocho, mientras permanecía de pie junto a la puerta principal, a punto de irme a la oficina. Con todo, esto
el hombre imposible (es)
En la marea baja, los huevos enterrados por fin en la arena removida bajo las dunas, las tortugas comenzaron el viaje de vuelta al mar. A Conrad Foster, que
el hombre sobrecargado (es)
Faulkner se estaba volviendo loco. Después del desayuno, esperaba impaciente en la salita mientras su esposa arreglaba la cocina. Julia se iría al cabo de d
el hombre subliminal (es)
—¡Las señales, doctor! ¿No ha visto las señales? El doctor Franklin frunció el ceño, molesto, aceleró el paso y bajó apresuradamente las escaleras del hospi
el jardín del tiempo (es)
Hacia el atardecer, cuando la gran sombra de la villa de arquitectura palladiana llenaba la terraza, el conde Axel abandonó su biblioteca y bajó los anchos
el leonardo perdido (es)
LA DESAPARICIÓN o —para decirlo de modo menos eufemístico— el robo de la Crucifixión de Leonardo, del Louvre de París, descubierto en la mañana del 19 de ab
el señor f. es el señor f. (es)
Y con el bebé somos tres. ...Las once. Hanson ya tendría que estar aquí. ¡Elizabeth! Maldita sea, ¿por qué anda siempre tan despacio? Freeman bajó de la ven
esperaré en murak (es)
Lo que Henry Tallis, mi predecesor en el Radio Observatorio de Murak, sabía en realidad, no puedo decirlo. Daba la impresión de saberlo todo y de que aquell
menos uno (es)
-Pero ¿Dónde, dónde está, Dios mío? Lanzado en un tono de cólera y frustración incontrolables mientras caminaba de un lado a otro frente a la alta ventana,
nicho 69 (es)
Durante los primeros días, todo fue bien. —Manténganse lejos de las ventanas y no piensen en ellas —les dijo el doctor Neill—. Es necesario. A las once y tr
zona de terror (es)
Larsen había estado esperando la visita que Bayliss, el psicólogo que vivía en el chalé vecino, le prometió el día anterior. Una característica de Bayliss e