el encontrador (es)
(Contata de uno que se gana la vida en plaza pública).
Yo puedo encontrarlo todo, si me lo propongo. Un día encontré una hormiga, una sola entre todas las hormigas de este mundo y del otro: pude hallarla en la axila de la más bella muchacha muerta. He encontrado corazones que llevaban siglos de perdidos, joyas y cartas que decidieron más de una guerra, y piedras, y restos de comida, soy El Encontrador, famoso en este mundo y en el otro, no cobro por mis servicios, vivo de lo que me den —en los entierros y en los bautizos—, puedo encontrarlo a usted —si usted quiere—, encuentro vidas que se mueren, gatos, ollas y niños, luces, ríos, astros y momias, letras y números, puedo encontrarlo todo y es por eso que nada en este mundo se ha perdido, ni en el otro, excepto yo mismo, pues no sé quién soy ni para qué sirvo y no estoy satisfecho conmigo ni con mis encuentros, quisiera encontrarme, sé que estoy perdido, en cualquier esquina de este mundo —y del otro— me estoy buscando —yo mismo, hoy mismo—, y soy, sin embargo, El Encontrador.