en el hospital (es)
Y piensa sin darse cuenta en todo lo que piensa sin darse cuenta cuando se siente sola sin saberlo: que ha envejecido. Cuando no hace nada borda manteles invisibles. Trabajó con el deseo de comprar, un día, una casa en su pueblo. Y nunca le alcanzaron los ahorros: solo para el hospital, de donde ahora debe salir —pues ya no tiene dinero. Su rostro, pienso, es como si la hubiesen acabado de golpear. «Es la enfermedad», me explican, «el rostro se hincha».
«¿Es necesario que me la lleve?» pregunto en voz alta.
Y me responden: «Desde luego, señor». Hay un rótulo encima de su pecho: «Hornera Cantillo, un hijo». Ella fuma para matar el tiempo, mientras la visten. «Una vida feliz», nos dicen, al despedirnos.