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richard matheson

vestido de seda blanca (es)

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Aquí estoy sola y en silencio.
La abuela me encerró en mi cuarto y no me deja salir. Dice que porque ha pasado eso. Creo que he sido mala. Sólo que fue el vestido. O sea el vestido de mamá. Se ha ido para siempre. La abuela dice tu mamá está en el cielo. No sé. ¿Puede ir al cielo si está muerta?
Ahora oigo a la abuela. Está en la habitación de mamá. Está metiendo el vestido de mamá en la caja. ¿Por qué hace siempre eso? Y además lo cierra con llave. Ojalá no lo hiciera. Es un vestido muy bonito y además huele bien. Y da calor. Me encanta pegármelo a la mejilla. Pero no puedo volver a hacerlo. Creo que por eso es por lo que la abuela está enfadada conmigo.
Pero no estoy segura. Hoy ha sido un día como cualquier otro día. Mary Jane vino a casa. Vive al otro lado de la calle. Todos los días viene a casa y juega. Hoy vino.
Tengo siete muñecas y un camión de bomberos. Hoy la abuela dijo juega con tus muñecas y con eso. Me dijo no entres en el cuarto de mamá. Siempre lo dice. Creo que lo que quiere decir es que no lo revuelva. Porque siempre lo está diciendo. No entres en el cuarto de mamá. Sin más.
Pero se está muy bien en el cuarto de mamá. Me meto allí cuando llueve. O cuando la abuela se está echando la siesta. No hago ruido.
Sólo me siento en la cama y toco la colcha blanca. Como cuando era pequeña. La habitación huele dulce.
Me imagino que mamá se está vistiendo y que me deja pasar. Huelo su vestido de seda blanca. Su vestido de noche. Así es como lo llamó no me acuerdo cuándo.
Si escucho con atención lo oigo moverse. Me imagino que la veo sentada al tocador. O sea es como probar un poco de perfume o algo así. Y veo sus ojos oscuros. Lo recuerdo.
Me gusta mucho cuando llueve y veo ojos en la ventana. La lluvia suena como si hubiera un gigante fuera. Dice chist chist para que todo el mundo se esté callado. Me gusta imaginar eso en el cuarto de mamá.
Lo que más me gusta es sentarme al tocador de mamá. Es como rosa y grande y también huele bien. El asiento tiene un almohadón bordado. Hay frascos y frascos con bultos y perfume de colores dentro. Y te puedes ver casi entera en el espejo.
Cuando me siento allí me imagino que soy mamá. Digo calla madre voy a salir y no puedes impedírmelo. Es algo que digo no sé por qué como si lo oyera dentro de mí. Y oh deja de llorar madre no van a cogerme tengo mi vestido mágico.
Cuando me pongo a fingir me cepillo mi pelo largo. Pero sólo utilizo el cepillo de mi habitación. Nunca utilizo el cepillo de mamá. No creo que la abuela se enfade conmigo por eso porque nunca utilizo el cepillo de mamá. Nunca lo haría.
A veces abro la caja. Porque sé dónde guarda la llave la abuela. La vi una vez cuando ella no sabía que la estaba viendo. Pone la llave en el gancho del armario de mamá. O sea detrás de la puerta.
Podría abrir la caja montones de veces. Porque me gusta mirar el vestido de mamá. Me gusta muchísimo mirarlo. Es muy bonito y es suave como de seda. Podría estar tocándolo un millón de años.
Me arrodillo sobre la alfombra que tiene rosas. Sujeto el vestido en brazos y como que lo respiro. Me lo aprieto contra la mejilla. Ojalá pudiera llevármelo a la cama y abrazarlo. Me gusta. Ahora no puedo. Porque lo dice la abuela. Y dice que debería quemarlo pero la quería mucho. Y llora por el vestido.
Nunca he sido mala con él. Lo vuelvo a guardar como si no lo hubiera tocado. La abuela no se entera. Me reía porque nunca se había enterado antes. Pero ahora creo que sabe lo que he hecho. Y me va a castigar. ¿Qué daño he hecho? ¿No era el vestido de mi mamá?
Lo que más me gusta del cuarto de mamá es mirar la foto de mamá. Tiene una cosa de oro alrededor. La abuela lo llama marco. Está en la pared encima del escritorio.
Mamá es guapa. Tu mamá era guapa dice la abuela. ¿Por qué? Veo a mamá sonriéndome y sí que es guapa. Para siempre.
Su pelo es negro. Como el mío. Sus ojos son como negros y muy bonitos. Su boca es roja rojísima. Me gusta el vestido que lleva y es el blanco. Lo lleva caído desde los hombros. Su piel es blanca casi tan blanca como el vestido. Y también las manos. Es muy guapa. La quiero aunque se haya ido para siempre. La quiero mucho.
Creo que por eso fui mala. O sea con Mary Jane.
Mary Jane vino después de comer como siempre. La abuela se puso a echarse la siesta. Dijo no te olvides de no entrar en el cuarto de tu mamá. Le dije no abuela. Y decía la verdad pero Mary Jane y yo nos pusimos a jugar con el coche de bomberos. Mary Jane dijo te apuesto a que no tienes madre te apuesto a que te lo has inventado todo me dijo.
Me enfadé con ella. Sí que tengo mamá. Me puso furiosa que dijera que me lo había inventado todo. Dijo que era una mentirosa. O sea por lo de la cama y el tocador y el cuadro y el vestido y todo.
Dije bueno te vas a enterar listilla.
Miré el cuarto de la abuela. Seguía echando la siesta. Bajé y le dije a Mary Jane que subiera porque la abuela no se enteraría.
Después de eso ya no se hizo la listilla. Se rió como se ríe ella. Incluso hizo un ruido como de miedo cuando se golpeó con la mesa en el vestíbulo de arriba. Le dije que era una cagueta. Ella contestó que bueno su casa no era tan oscura. Como que era demasiado.
Entramos en el cuarto de mamá. Estaba tan oscuro que no se podía ver. Dije éste es el cuarto de mi mamá supongo que me lo he inventado.
Ella se quedó junto a la puerta y ya no parecía tan listilla. No dijo ni una palabra. Echó un vistazo alrededor. Dio un salto cuando la cogí del brazo. Venga pasa le dije.
Me senté en la cama y dije ésta es la cama de mi mamá mira lo blanda que es. No dijo nada. Cagueta le dije. De eso nada dijo.
Le dije que se sentara que cómo iba a saber si era blanda si no se sentaba. Se sentó a mi lado. Le dije fíjate qué blanda es. Huele lo dulce que es.
Cerré los ojos pero fue raro porque no era como siempre. Porque Mary Jane estaba allí. Le dije que dejara de palpar la colcha. Tú me has dicho que lo haga me dijo. Bueno pues para ya le dije.
Mira le dije y la levanté. Eso es el tocador. La cogí y la llevé allí. Ella dijo suéltame. Estaba muy silencioso y como siempre. Empecé a sentirme mal. Porque Mary Jane estaba allí. Porque estaba en el cuarto de mi mamá y a mamá no le gustaría que Mary Jane estuviera allí.
Pero tenía que enseñarle las cosas porque tenía que enseñárselas. Le enseñé el espejo. Nos miramos en el espejo. Ella estaba blanca. Mary Jane es una cagueta dije. No lo soy no lo soy dijo ella y además nadie tiene una casa tan silenciosa y tan oscura por dentro. Además huele dijo.
Me enfadé con ella. No no huele dije. Sí que huele dijo tú dijiste que olía. Me enfadé más. Huele a azúcar dijo. En el cuarto de tu mamá huele a gente enferma.
No digas que el cuarto de mi madre es como de gente enferma le dije.
Bueno no me has enseñado ningún vestido y estás mintiendo dijo porque no hay ningún vestido. Sentí mucho calor por dentro así que le tiré del pelo. Te vas a enterar dije vas a ver el vestido de mi mamá y más te vale no llamarme mentirosa.
Le mandé quedarse quieta y saqué la llave del gancho. Me arrodillé. Abrí la caja con la llave.
Mary Jane dijo qué asco huele a basura.
Le clavé las uñas y se separó de mí y se enfadó. No me arañes me dijo y estaba toda roja. Le voy a decir a mi madre lo que has dicho. Y además no es un vestido blanco está sucio y es feo dijo.
No está sucio dije. Lo dije tan alto que no entiendo por qué la abuela no me oyó. Saqué el vestido de la caja. Lo estiré para enseñarle lo blanco que era. Se abrió con un ruido como la lluvia cuando susurra y el extremo tocó la alfombra.
Es blanco dije es blanco y limpio y sedoso.
No dijo estaba muy furiosa y roja tiene un agujero. Yo me enfadé más. Si mi mamá estuviera aquí te ibas a enterar dije. No tienes mamá dijo haciéndome la burla. La odio.
Sí que tengo. Lo dije muy fuerte. Señalé con el dedo el cuadro de mamá. Bueno en esta estúpida habitación oscura no se ve nada dijo ella. Le di un empujón y se pegó con el escritorio. Mira entonces dije mira la foto. Ésa es mi mamá y es la señora más guapa del mundo.
Es fea y tiene manos raras dijo Mary Jane. ¡No tiene dije es la señora más guapa del mundo!
No no lo es dijo tiene los dientes salidos.
Ya no me acuerdo de más. Creo que el vestido se movió en mis manos. Mary Jane chilló. No recuerdo el qué. Se puso oscuro y las cortinas estaban cerradas creo y el caso es que no podía ver. No podía oír nada excepto dientes salidos manos raras dientes salidos manos raras aunque ya no lo estaba diciendo nadie.
Hubo algo más porque creo que oí a alguien gritar ¡no le dejes decir eso! Ya no pude seguir sujetando el vestido. Y no recuerdo cómo pero ahora lo tenía puesto. Porque era mayor y fuerte. Pero seguía siendo una niña pequeña o sea por fuera.
Creo que entonces fui malísima.
Creo que la abuela me sacó de allí. No lo sé. Estaba chillando que dios nos ayude ha pasado ha pasado. Una y otra vez. No sé por qué. Me llevó hasta mi habitación y me encerró en ella. No quiere dejarme salir. Bueno no tengo tanto miedo. ¿Qué más da si me encierra un millón de millón de años? Ni siquiera hace falta que me dé la cena. No tengo hambre.
Estoy llena.
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