Korimba

Stories / Poems

Stories by ray bradbury

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Trajeron quince mil tablones de pino de Oregón para construir la Ciudad Décima, y setenta y nueve mil tablones de secuoya de California, y levantaron un pueblecito esmerado y limpio a la orilla de los canales de piedra. Las noches de domingo se veía la luz roja, azul y verde de las vidrieras de las iglesias y se oían voces cantando himnos numerados. «Cantemos el setenta y nueve. Cantemos el noventa y cuatro». Y en algunas casas se oía el intenso teclear de una máquina de escribir, el novelista trabajando; o el ris ras de un bolígrafo, el poeta trabajando; o no se oía ningún ruido, el viejo raquero trabajando. En general, era como si un terremoto enorme hubiese arrancado de raíz un pueblo de Iowa y luego, acto seguido, un tornado propio del país de Oz lo hubiese arrastrado hasta Marte y lo hubiese plantado allí sin hacer ningún ruido…
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